El entorno en el que vivimos está conformado de objetos y formas, lo que los hace comunes entre ellos y con nosotros mismos es que la forma en la que han evolucionado. Así nosotros somos parte de un conjunto y el conjunto es parte de nosotros, cada uno de los elementos vamos y venimos en interacción infinita, en transición. El día y la noche es uno de estos elementos, entre ambos se marca un principio y un fin, cada uno independiente, único, con belleza propia e incomparable, pero, uno no podría existir sin el otro, de igual manera, nosotros no podríamos existir sin todo aquello que nos rodea, nuestro mundo, nuestros espacio, nuestro universo.
La caja está fabricada en MDF de 6 milimetros con dimensiones de 20x20x20 en su interior se encuentra un media esfera de papel forrada de material reflejante y frente a ella corre un película semitransparente con la transición del día a la noche. Al mirar a través de la mirilla se observa el reflejo de la película sobre el material reflejante, al no ser completamente lisa y uniforme, el reflejo resulta distinto cada vez que se mira y de tal manera único.




